Yakuza Zero: el Japón ochentero

Actualmente es el juego con el que estoy. Es curioso que cuanto más avanzo, en el momento en el que creo que no le debe quedar mucho para el final, me sorprende con nuevas características, nuevos juegos dentro del mismo -y no me refiero a los minijuegos-, y más extensión. Mis impresiones, hasta el momento, son las siguientes.

A pesar de tener unos gráficos buenos, con buen detalle, se nota que podría dar mucho más en pantallas 4K, aunque imagino que esto debe valer para cualquier juego. Te hace creer que estás en las metrópolis japonesas de los años ochenta, y no sólo por los gráficos, sino por los detalles que los acompañan, la música -de la que hablaré después-, la ambientación en sí, la ropa, y detalles como los teléfonos móviles de entonces, los bag-phone, como les llamaban hace treinta años, con sus virtudes y sus defectos -esas baterías que duraban aún menos que las de hoy en día-.

Aún así te llegas a empachar un poco de la ambientación setentera-ochentera de los barrios japoneses de la ciudad.

El juego quiere dar la sensación de ser un sandbox, un juego de mundo abierto, pero no es más que la sensación, ya que al final la historia te va guiando por donde quiere, y no por donde tú quieres. No hay una definición clara de las misiones, más allá del puntito rosa que se ilumina en el mapa, diciéndote cuál es tu siguiente destino.

Muy logrado lo de alternar capítulos con los dos protagonistas, que en el momento en el yo estoy, y ya es el capítulo 6, aún no se conocen (y de hecho no sé si llegarán a conocerse en el futuro, aunque entiendo que el juego se orienta por ahí). De esta manera no terminas de aburrirte de ellos.

Los combates también muy logrados, aunque desarrollar y jugar todas las habilidades es complicado. Al menos no necesitas cogerle el pulso del combate, los movimientos y tal a los malos generales. Quizás sí a los boses, que por cierto, no son de final de capítulo, o no siempre.

Personalmente habría suprimido los minijuegos. Creo que en realidad no le aportan nada al juego, y si de verdad quieres jugar a dardos, billar, pseudo-baseball, excalextric…, en fin, ya hay miles de opciones no sólo en Internet, sino con el propio móvil. Yo no los hubiera incluido, e más, dan la sensación de no ser más que puro relleno.

Algo que me frustra mucho, y no es que en realidad sea un problema para -aunque me consta que sí para muchos usuarios, como mínimo en España-, es que todos los juegos que vienen de japón no traigan traducción al castellano, ni en los subtítulos.

Otra cosa que me mata un poco son las cinemáticas exageradamente largas que hay. La historia general en sí engancha, pero hay veces que parece que estés viendo una película, en vez de jugando un videojuego.

En cuanto a la jugabilidad, nada que decir de los combates, que me parecen como ya he dicho muy logrados, pero sí que hay cierta dificultad especial para encontrar ciertos objetos hasta que le pillas el rollo, cuando todo lo demás es muy lineal. A veces las pistas son mínimas.

Me gusta mucho que el juego vaya creciendo a medida que avanzas en la historia, da la sensación a veces de que esté vivo.

La música cambia constantemente con un rancio toque ochentero, y cada vez que algo nuevo se aprende, alguna habilidad de las que no se compran, etc, hay una historia detrás, lo cual es buen sistema para memorizar el uso de la habilidad en sí.

De momento sigo jugándolo, no lo he abandonado, y es lo único a lo que estoy jugando estos últimos días, lo cual debe querer decir que no es malo. No sé cuánto durará, pero de momento me he propuesto acabarlo, así que ya os iré poniendo gameplays. De momento quedaros con este y pronto el siguiente.

Si os ha gustado, tanto la crítica como el gameplay, por favor pasaos por el canal (aquí) y suscribíos. Y un like tampoco me vendría mal. Hasta la siguiente.

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